domingo, 20 de abril de 2014

2 LOS MITOS HOMÉRICO Y ÓRFICO DE LA CREACIÓN

a. Algunos dicen que todos los dioses y todas las criaturas vivientes surgieron del Océano que circunda al mundo y que Tetis fue la madre de todos sus hijos[1].
b. Pero los órficos dicen que la Noche de alas negras, diosa por la que incluso Zeus sentía un temor reverente[2], fue cortejada por el Viento y puso un huevo de plata en el seno de la Oscuridad; y que Eros, a quien algunos llaman Fanes, salió de ese huevo y puso el Universo en movimiento. Eros tenía doble sexo y alas doradas y, como poseía cuatro cabezas, a veces mugía como un toro o rugía como un león, y otras veces silbaba como una serpiente o balaba como un carnero. La Noche, que le dio el nombre de Ericepayo y Protógeno Faetón[3] vivía en una cueva con él y se manifestaba en forma de tríada: la Noche, el Orden y la Justicia. Delante de esa cueva se sentaba la ineludible madre Rea, tocando un tambor de latón para captar la atención de los hombres sobre los oráculos de la diosa. Panes creó la tierra, el cielo, el sol y la luna, pero la diosa triple gobernó el universo hasta que su cetro pasó a Urano[4].

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1. El mito de Homero es una versión de la fábula de la creación pelasga (véase 1.2), puesto que Teas reinaba en el mar como Eurínome y Océano circundaba el Universo como Ofión.
2. El mito órfico es otra versión, pero influida por una posterior doctrina mística del amor (Eros) y teorías acerca de la relación apropiada de los sexos. El huevo de plata de la Noche significa la luna, pues la plata es el metal lunar. Como Ericepayo («comedor de brezo») el dios del amor Panes («revelador») es una abeja celestial que zumba fuertemente, hijo de la Gran Diosa (véase 18.4). La colmena era estudiada como una república ideal y confirmaba el mito de la Edad de Oro, cuando la miel caía de los árboles (véase 5.b). Rea tocaba el tambor de latón para impedir que las abejas enjambrasen en el lugar que no correspondía y para evitar las malas influencias, como las bramaderas utilizadas en los Misterios. Como Protógeno Faetonte («el brillador primogénito») Fanes es el Sol, del que los órficos hacían un símbolo de la iluminación (véase 28.d), y sus cuatro cabezas corresponden a los animales simbólicos de las cuatro estaciones. Según Macrobio, el Oráculo de Colofón identificaba a este Fanes con el dios supremo Iao; Zeus (carnero) con la primavera: Helio (león) con el verano; Hades (serpiente) con el invierno, y Dioniso (toro) con el Año Nuevo.
El cerro de la Noche pasó a Urano con el advenimiento del patriarcado.



[1] Homero: Ilíada xiv.201.

[2] Ibíd.: xiv.261.

[3] Fragmentos órficos 60,61 y 70

 

[4] Ibíd.: 86

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